lunes, junio 26, 2006

Licancabur y Lascar

Luego de lograr la cumbre del Plomo en marzo, se nos abrio el apetito y nos embarcamos en unas vacaciones de primavera (tipo colegio), para ir junto a Pared Sur (www.paredsur.cl) a los volcanes Lascar y Licancabur. En este paseo se nos unio Charli, que solo habia subido el Pintor un par de veces con nosotros, y nos impresiono con su desempeño a mayores alturas. Sergio y Marcos faltaron esta vez.


Partimos unos dias antes para aprovechar a conocer San Pedro y sus alrededores.
Partimos arrendando bicicletas para hacer un rapido recorrido por el pueblo y luego, dado que el dia mandaba piscina, nos fuimos al Pozo 3.
El Pucara de Quitor fue nuestro siguiente destino, para terminar el dia comiendo algo en el pueblo. A los dos dias nos juntamos con Pared Sur, su equipo y otros montañeros.
Para nuestro regreso de los volcanes dejamos las termas de Puritama y los valles de la Luna y de la Muerte.



Partimos en camion rumbo al Lascar (5.592 msnm), pasando por el pueblito de Toconao, luego Talabre, Tumbre, laguna Lejia y terminar armando el campamento en el lado sur del volcan. El viento fue intenso esos dias, y la historia consistia en aclimatarnos una noche, subir al dia siguiente, volver al campamento base y dormir ahi, para estar mejor aclimatados para subir el Licancabur. No recuerdo a que hora comenzamos a subir el Lascar, pero el sol ya estaba arriba.


No sentimos mucho el olor a azufre que emana este volcan, pero si nos hizo ver que estaba activo con sus impresionantes fumarolas. El ascenso fue rapido, con algunas paradas a hidratarse y comer algo. Pero lo que mas me llamaba la atencion era lo imponente del volcan Pili, que ademas nos acompaño esos tres dias. El crater era impresionante, el cual se observa llegando a alguna de las cumbres. Pasado el medio dia llegamos a la cumbre, y obvio: se pasa el cansancio, comienzan los abrazos, fotos y felicitaciones. Luego del descenso, pernoctamos a los pies del Lascar y al dia siguiente partimos a San Pedro, solo para ducharnos, cambiar indumentarias, subirnos a un bus y partir a territorio boliviano a pasar la noche antes de subir el Licancabur.

El mitico Macario era nuestro guia autorizado, y tipo 4 de la mañana nos subimos a los jeeps que nos llevarian al comienzo de nuestra siguiente travesia. La verdad que la subida era mas empinada y nos costaba mas a todos. El ritmo iba cambiando y hubo mas descansos. Como en todos o la gran mayoria de los cerros la vista era espectacular, con la laguna verde cada vez mas abajo.


Seguimos marchando a la cima, yo iba cada vez mas lento, me sentia en camara lenta, y llegamos a la cumbre despues de varias horas. Espectacular!, la emocion y sensacion de exito fue mayor. No nos dio para bajar a la laguna, pero si tuvimos tiempo para las fotos y contemplar toda la belleza que alguna vez vieron los Incas.
Bajar cerros con acarreos es rapido y agradable, pero el Licancabur tiene menos acarreo que otros, y las rodillas se recienten un poco. Mas alla del cansancio, volvimos a nuestro reducto en San Pedro, para celebrar con un asado (estilo Pared Sur). Estabamos tan agotados que todos se fueron al sobre temprano... ... y como les dije los ultimos dos dias nos fuimos entre termas, valles y pisco sours.

Nuestro primer 5.000 - El Plomo










El Plomo fue nuestro primer 5.000
Nada mal para un grupo de principiantes que lo unico cuerdo que hizo fue tomar un curso de montañismo basico en la UC.
En marzo del 2004, nos embarcamos Sergio, Alvaro, Marcos y yo en nuestro primer cerro con planificacion propia. Organizamos las comidas y raciones de marcha (nos pegamos la lata de calcular hasta las calorias), y todas las cosas practicas que te enseñan en los cursos. Todas son importantes! De hecho, antes de irnos al Plomo intente con Alvaro el Leonera, pensando que era llegar y partir sobre cierta altura, pero mi soberbia me paso la cuenta y solo llegamos a cancha de carreras. Asi que antes de irme me dedique a subir durante los fines de semana El Pintor. Esas subidas me ayudaron mucho, ya que cuando nos fuimos al Plomo anduve impecable. Hicimos la ruta normal, partiendo un jueves por Valle Nevado para alojar la primera noche en Piedra Numerada. Armamos campamento y nos pegamos unas caminatas por los alrededores.

Al dia siguiente, probando si eramos capaces de despertarnos antes que apareciera el sol, nos pusimos a caminar tipo 4 de la mañana. Llegamos tan temprano a la Hoya que Marcos nos comento de unos ojos de agua (los espejos) como alternativa para establecer campamento. Nos pusimos a caminar en busca de dichos ojos de agua, y no nos dimos cuenta cuando los pasamos, casi llegamos al refugio Agostini con 24 kilos en la espalda! Defraudados por no encontrarlos y algo cansados, decidimos volver a la Hoya. Media vuelta y nos topamos con los espejos, sin embargo, dado el color del agua, decidimos acampar en la Hoya.

El Sabado intentamos la cumbre, obviamente nos quedamos dormidos y partimos tipo 5 de la mañana. Iban otros grupos a la cumbre (entre ellos Pared Sur y Gaston Oyarzun) y nos fuimos detras de ellos (no por perdidos, sino dado nuestro estado fisico). Los dias estaban espectaculares y no tuvimos viento en todo el trayecto. Era increible escuchar el murmullo de Santiago a lo lejos, a veces el silencio y otras veces el trabajo del propio cuerpo. El cruce del glaciar fue interesante. No habia nieve y era puro hielo, sin los crampones hubiese sido a lo menos dificil. Marcos se fue quedando atras, dado que no se sentia muy bien.

Llegamos a la cumbre tipo medio dia, con esa tipica sensacion de que todo el cansancio que uno arrastra hasta unos metros antes de lograr el objetivo "desaparece". Sera adrenalina o algo asi. En fin, una cordada ya habia comenzado el descenso, otra descansaba, pero para nosotros eran minutos para contemplar la magnitud y belleza de las montañas y glaciares... ...cuando comenzamos a descender nos topamos que Marcos habia cruzado el glaciar, y decidimos esperar a que hiciera cumbre antes de seguir bajando. A su vuelta, seguimos nuestro descenso y para sorpresa nuestra llegando a la Hoya vimos que habiamos sido invadidos por un grupo familiar de mas de 30 personas, que llegaron a caballo, tonta parrillada y unos vinos que nos daba envidia (igual nos convidaron el concho de una botella y unos pedazos de carne - se agradece). Sin embargo, nos llamo la atencion la cantidad de comida y sobre todo con los niños, que tal como lo supusimos pasaron una noche desagradable. Tremendos ruidos guturales!!!

El domingo nos fuimos de la Hoya. Nos fuimos lentos, apreciando el paisaje y masticando primer logro, Volver!


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