lunes, junio 26, 2006

Nuestro primer 5.000 - El Plomo










El Plomo fue nuestro primer 5.000
Nada mal para un grupo de principiantes que lo unico cuerdo que hizo fue tomar un curso de montañismo basico en la UC.
En marzo del 2004, nos embarcamos Sergio, Alvaro, Marcos y yo en nuestro primer cerro con planificacion propia. Organizamos las comidas y raciones de marcha (nos pegamos la lata de calcular hasta las calorias), y todas las cosas practicas que te enseñan en los cursos. Todas son importantes! De hecho, antes de irnos al Plomo intente con Alvaro el Leonera, pensando que era llegar y partir sobre cierta altura, pero mi soberbia me paso la cuenta y solo llegamos a cancha de carreras. Asi que antes de irme me dedique a subir durante los fines de semana El Pintor. Esas subidas me ayudaron mucho, ya que cuando nos fuimos al Plomo anduve impecable. Hicimos la ruta normal, partiendo un jueves por Valle Nevado para alojar la primera noche en Piedra Numerada. Armamos campamento y nos pegamos unas caminatas por los alrededores.

Al dia siguiente, probando si eramos capaces de despertarnos antes que apareciera el sol, nos pusimos a caminar tipo 4 de la mañana. Llegamos tan temprano a la Hoya que Marcos nos comento de unos ojos de agua (los espejos) como alternativa para establecer campamento. Nos pusimos a caminar en busca de dichos ojos de agua, y no nos dimos cuenta cuando los pasamos, casi llegamos al refugio Agostini con 24 kilos en la espalda! Defraudados por no encontrarlos y algo cansados, decidimos volver a la Hoya. Media vuelta y nos topamos con los espejos, sin embargo, dado el color del agua, decidimos acampar en la Hoya.

El Sabado intentamos la cumbre, obviamente nos quedamos dormidos y partimos tipo 5 de la mañana. Iban otros grupos a la cumbre (entre ellos Pared Sur y Gaston Oyarzun) y nos fuimos detras de ellos (no por perdidos, sino dado nuestro estado fisico). Los dias estaban espectaculares y no tuvimos viento en todo el trayecto. Era increible escuchar el murmullo de Santiago a lo lejos, a veces el silencio y otras veces el trabajo del propio cuerpo. El cruce del glaciar fue interesante. No habia nieve y era puro hielo, sin los crampones hubiese sido a lo menos dificil. Marcos se fue quedando atras, dado que no se sentia muy bien.

Llegamos a la cumbre tipo medio dia, con esa tipica sensacion de que todo el cansancio que uno arrastra hasta unos metros antes de lograr el objetivo "desaparece". Sera adrenalina o algo asi. En fin, una cordada ya habia comenzado el descenso, otra descansaba, pero para nosotros eran minutos para contemplar la magnitud y belleza de las montañas y glaciares... ...cuando comenzamos a descender nos topamos que Marcos habia cruzado el glaciar, y decidimos esperar a que hiciera cumbre antes de seguir bajando. A su vuelta, seguimos nuestro descenso y para sorpresa nuestra llegando a la Hoya vimos que habiamos sido invadidos por un grupo familiar de mas de 30 personas, que llegaron a caballo, tonta parrillada y unos vinos que nos daba envidia (igual nos convidaron el concho de una botella y unos pedazos de carne - se agradece). Sin embargo, nos llamo la atencion la cantidad de comida y sobre todo con los niños, que tal como lo supusimos pasaron una noche desagradable. Tremendos ruidos guturales!!!

El domingo nos fuimos de la Hoya. Nos fuimos lentos, apreciando el paisaje y masticando primer logro, Volver!


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